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martes, 5 de mayo de 2026

 





Tejoqui y Chavalicu, mi particular guiño juvenil al Quijote, 

sigue sus andanzas y llega a más institutos



Doy las gracias al profesorado y al alumnado del IES Vicente Verdú por acoger a mi Tejoqui y Chavalicu, una novela que me sigue dando grandes alegrías. Para mí es un gran orgullo comprobarlo en cada encuentro con los jóvenes lectores, a quienes animo a que sigan leyendo. Aprovecho también para recordarles algunas características de mi Tejoqui.

1º. Mantiene una estructura similar al Quijote.


2º. Incluye cartas y utiliza una tipología textual fundamentalmente dialogada.


3º. El protagonista es un joven cartero “contaminado” de lecturas de libros de historia, que da saltos en el tiempo cada vez que el nombre de una calle le sugiere algo que vale la pena compartir con Chavalicu. 


4º. Tejoqui comparte el entusiasmo permanente de nuestro admirado don Quijote.


5º. Está locamente enamorado de su particular Dulcinea, a quien nombra con el bello nombre de Palmira.


6º. Y, por último, tiene una pócima milagrosa que le repone cuando ha sufrido algún contratiempo, y que no es otra que la horchata, una bebida de incomparable sabor.

viernes, 26 de septiembre de 2025

 




EL VERANO DE CERVANTES, Antonio Muñoz Molina



I. Este puede ser mi particular año cervantino. Sin yo buscarlo, todo ha ido confluyendo en torno a ese dechado de entusiasmo permanente, de bondad, de ilusiones, de despropósitos, de sabiduría, que supone para mí la figura de don Quijote. Podría afirmar lo mismo del padre de esta maravillosa criatura de ficción, Miguel de Cervantes, pero a este, con tanta “reinterpretación”, no lo conozco tan bien como sospechaba y quisiera, carencia que podría subsanar si tuviera el tiempo necesario para leer los magníficos libros de Santiago Muñoz Machado, José Manuel Lucía Megías, Jean Canavaggio, Andrés Trapiello o Jordi Gracia, por citar solo a unos pocos eximios cervantistas.


Aunque me propuse a principios de año leer la obra cumbre del autor, a fecha de hoy solo he leído algunos capítulos elegidos casi al azar; he concluido el “ensayo libérrimo” de Antonio Muñoz Molina, El verano de Cervantes, un libro al que, al final de este comentario, dedicaré unas palabras; he corregido, una vez más, mi novela Tejoqui y Chavalicu, que es algo así como mi particular guiño juvenil al Quijote, con una acción que se sitúa en Elche, la ciudad de las palmeras; y, por último, espero ver próximamente El cautivo, de Alejandro Amenábar, una película en la que, a tenor de lo leído, el director plantea la condición homosexual que pudo experimentar Cervantes como consecuencia del período de cautiverio que sufrió/gozó en Argel. Esto se llama sinécdoque, que para quienes gustan de la retórica viene ser algo así como atribuir a una parte –si es que existiere– el valor del todo.


Esta perspectiva del cineasta, así como las muchísimas interpretaciones de todo tipo que a través de los siglos ha suscitado la lectura del Quijote, no añade ni resta valor a esta inconmensurable obra, cuyas páginas inmarcesibles sostienen el honor de haber creado el canon del género narrativo.

II. Y al El verano de Cervantes de Antonio Muñoz Molina –uno de mis escritores preferidos–, podría dedicarle páginas y páginas, pero quiero centrarme en los tres aspectos que, a mi juicio, sobresalen. Por un lado, una buena parte de los capítulos rememoran, con el tono de una escritura memorialista, su descubrimiento del Quijote y del poder transformador que la lectura tuvo durante su infancia en Úbeda, en un lugar que a la sazón no difería mucho del mundo rural que se plasma en el Quijote. Y quizá sea esta rememoración el enfoque que más me convence y gusta. Por otro lado, hay capítulos que son la expresión del presente del autor, quien a modo de diario (p. 229, p. 343, p. 441), analiza sus reiterados encuentros con la magna obra y comenta cualquier aspecto que surja al hilo de su razonamiento; en este sentido, resulta interesante conocer su opinión sobre los libros y autores que lo fueron haciendo lector y escritor (pp. 96-97). Y hay también una tercera perspectiva, centrada en la importancia de la obra como origen de un género, lo que permite conocer cierta condición “profesoral” de A. Muñoz Molina; así, conocemos las diversas interpretaciones que a lo largo de la historia se han producido, la influencia que la obra cervantina tuvo en otros grandes escritores (Proust, Mann, Menville, etc.) y algunos comentarios sobre cuestiones estilísticas y de contenidos (el sentido de la Cueva de Montesinos, p.429) que, a juicio del autor, son meritorias.


Pero si hay algo que sigue gustándome de la producción de Antonio Muñoz Molina es esa fluidez que posee su prosa de largas subordinadas, que brota como si lo hiciera de manantial sereno, aunque  en contadas ocasiones se percibe –en esta obra que nos ocupa– al escritor sabio que puede, sin querer, quedar preso de su estilo (p. 246).


Es imposible resumir y comentar con acierto la totalidad de esta gran obra a la que, a mi juicio, le habría venido bien un cedazo para cribar párrafos que se alargan y cuya supresión habría hecho más corta la obra y tal vez más grata su lectura. En cualquier caso, agradezco que A. Muñoz Molina entregue, como quien comparte un regalo, un libro en el que no solo demuestra que es un gran escritor y conocedor del mundo cervantino, sino en el que queda patente que el Quijote es una obra en la que ha trabajado de manera intermitente durante mucho tiempo.


III. Y ya que estamos en este año tan cervantino no puedo evitar un apunte autobiográfico y compartir mi descubrimiento del Quijote. Como suelen afirmar casi todos los que se dedican a esto de la “literatura”, en mi casa tampoco había muchos libros, y menos mal que para paliar esta carencia existían la mini biblioteca del colegio y algunos libro de Enid Blyton, que me regaló mi abuelo el día de mi primera comunión. En casa solo había una magna Biblia, un libro titulado Un joven de porvenir, del que solía hablarme mi padre, y un Quijote de tapas rojas y letra muy pequeña, apenas legible en algunas zonas por una defectuosa impresión, con ilustraciones de Gustavo Doré. Pero ese no fue mi primer Quijote. La primera vez que lo leí fue en mi instituto de León y en su magnífica biblioteca. La verdad es que no era obligatorio leerlo entero. Contábamos con la aprobación del profesor para saltarnos aquellos capítulos que nos resultaran un poco incomprensibles. Lejos de imponernos el Quijote, el profesor señalaba los capítulos de obligada lectura, pero nos invitaba a leer la obra en su totalidad. Yo no tuve más remedio que acogerme a la lectura parcial, pues el 3º de BUP de entonces era un curso muy exigente.


Después lo leí de un tirón y con toda la atención de la que fui capaz el verano previo a iniciar los estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Alicante. Y desde entonces, lo he releído en su totalidad tres veces; he vuelto a leer muchos capítulos como consecuencia de mi labor docente; y he creado un personaje quijotes al que he bautizado con el nombre de Tejoqui (que es Quijote al revés, además de un cartero amante de la lectura que mientras reparte cartas lee los nombres de las calles y se traslada a otras épocas para contar la historia de Elche). Quiero decir que la obra cervantina es también uno de los pilares de mi condición de lector y de escritor aficionado, una obra por la que siento una grandísima admiración.

miércoles, 18 de junio de 2025

 


ENCUENTRO CON EL ALUMNADO DE 1º ESO DEL 

IES TIRANT LO BLANC


LEYENDO Tejoqui y Chavalicu, Julián Montesinos Ruiz


Me es difícil encontrar las palabras justas para agradecer la atención con la que el alumnado del IES Tirant Lo Blanc ha leído mi libro Tejoqui y Chavalicu, una novela juvenil con la que me he propuesto realizar un  guiño personal al Quijote. Aprovecho para reivindicar los buenos valores  presentes en la inmortal obra de Cervantes (la humanidad, el amor, el humor…), porque este tiempo en que vivimos es propicio para confundir no solo la realidad con la ficción sino también la locura con la sensatez.


Los trabajos realizados demuestran un alto grado de implicación no solo de los alumnos sino también de los profesores, a quienes quiero trasladar mi agradecimiento.


Da gusto visitar institutos. 


Viva la Educación Lectora.








jueves, 22 de mayo de 2025

 


EN LA BIBLIOTECA DEL IES TIRANT LO BLANC (Elche)




Agradezco a las profesoras Francisca Núñez y María José Martín la invitación para participar en las actividades de fomento de la lectura que se han desarrollado gracias al programa Biblioinnova. Durante las cuatro sesiones que he mantenido con el alumnado de Secundaria, he recitado y leído algunos poemas, microrrelatos y cuentos que considero adecuados para los jóvenes lectores. Sobre todo, he intentado mostrarles el lado más amable de la Literatura. 


Sentir, sorprenderse, reír, cantar… son verbos que resumen muy bien la estupenda experiencia que hemos vivido juntos. Por eso agradezco esta iniciativa, pues me permite insistir, más allá de los consabidos libros obligatorios y de los extensos programas, en el valor de la lectura compartida. Tenemos como docentes y como padres la obligación de mostrarle los textos que creemos esenciales.




viernes, 16 de mayo de 2025

 


ENCUENTRO EN LA BIBLIOTECA DEL 

IES L’ASSUMPIÓ 




El jueves 8 de mayo mantuve un encuentro con los alumnos de 2º ESO C para hablar sobre mi novela Tejoqui y Chavalicu. Por la tarde, leí a un grupo de profesores y amigos poemas de mi libro La vida en ámbar, así como algunos inéditos y un cuento de mi próximo libro Los afectos. Gracias todos por la entrañable acogida. No puedo dejar de referirme a la buena gestión del profesor de Historia José Antonio Serrano y a la magnífica labor que desarrolla el bibliotecario, José Manuel Bolaños. 



Más en: https://bibliotecaiesassumpcio.blogspot.com/?m=1

jueves, 3 de abril de 2025

 







            LA LECTURA Y LOS JÓVENES, Julián Montesinos

 


De mi larga vida docente, el único documento audiovisual que recoge algún instante de mi quehacer es este vídeo que he decidido compartir. Refleja, en unos pocos minutos, el encuentro que mantuve el día 1 de abril del presente año con el alumnado de 1° ESO del IES Vicente Verdú, de Elche. 

Sin haberlo previsto, el regalo de esta breve grabación me hace feliz, porque contiene algunas ideas (expuestas de manera deslavazada) de lo que pienso como profesor sobre nuestra responsabilidad para mejorar la enseñanza de le lectura y la escritura, dos habilidades lingüísticas que, a pesar de que forman integralmente, no se trabajan lo suficiente. 

Es urgente una reformulación de la didáctica de la Lengua y la Literatura para que la enseñanza siga teniendo sentido.


viernes, 21 de febrero de 2025

 


                                L  E   E   R        


                                M  I     


                                B   I   B   L   I   O    T    E    C    A








Al fin lo he conseguido. He ordenado mi biblioteca. La he reducido en algo más de mil volúmenes, que he considerado innecesarios para este nuevo tiempo de madurez en el que –en palabras de Unamuno– releer es más importante que leer novedades. En cualquier caso, no deseo dar la espalda a las lecturas de calidad que el azar y otros menesteres pongan en mi camino. Así es que ya no es tiempo de compartir reseñas. Durante muchos años redacté para editoriales guías didácticas de Literatura Juvenil, y también compartí otras de literatura para adultos, sin ningún afán académico, guiado tan solo por el singular susurro que percibía en cada libro.

He comprobado, mientras reorganizaba mi biblioteca, que este quehacer me ha supuesto vivir de nuevo, porque cada libro contiene  el fotograma de un tiempo vivido, su porción de realidad, su propia capacidad para evocar un tiempo ya ido. Un ticket del metro de Madrid, una servilleta de una cafetería de Murcia son objetos tan poderosos como lo fueron las magdalenas para el señor Proust.

Leer, como decía mi admirado Azorín, es vivir, es ver pasar la nubes.

Cada uno tiene su intrahistoria literaria y vital, y poco importa que otros la valoren. Por eso ahora me gusta compartir fragmentos de los libros que voy leyendo, y algunos textos que por singulares razones me interpelan en este presente sucesivo en que me hallo.

Siento que me queda un tiempo extraordinario.





viernes, 3 de enero de 2025

 



                                        FELIZ AÑO



No suelo exigirme ningún propósito personal a principios de año. Bastante milagro es que la vida fluya serenamente durante el mayor tiempo posible. Sin embargo, este 2025 quiero ver realizados tres pequeños deseos: releer lentamente, una vez más, el Quijote, ese extraordinario libro, cuyo personaje principal es un dechado de ilusión permanente; incorporar nuevas palabras a mi diccionario personal, porque a estas alturas de mi vida aún sigo aprendiendo léxico y sigo estando fascinado por el poder semántico de esos seres diminutos capaces de transformar el mundo; y, por último, aprender poemas de memoria, porque la poesía siempre será la palabra esencial, la música del alma, la belleza de la verdad, y no sé cuántas cosas más. 

miércoles, 23 de octubre de 2024

 






LECTURAS AL PIL PIL, Julián Montesinos Ruiz

  [Un Plan Individual de Lectura para que los jóvenes lean más y mejor ]


En Amazon:

https://www.amazon.es/dp/B0DJW5FVZJ?ref_=pe_93986420_774957520




JUSTIFICACIÓN


Lecturas al PIL PIL es un Plan Individual de Lectura en un Punto de Información Lectora. 


Lecturas al PIL PIL requiere programar la asignatura de Lengua Castellana y Literatura con el objetivo de asesorar personalmente a cada alumno en su proceso de formación lectora. 


Lecturas al Pil Pil es una educación lectora a la carta, pues tiene en cuenta el Nivel de Competencia Lectora (NCL) de cada alumno y su Gusto Temático Personal (GTP), dos aspectos imprescindibles para crear la biografía individual de cada alumna y alumno.


Lecturas al PIL PIL defiende una metodología cuyo fin nunca se alcanza, porque leer implica transitar por un camino de infinitos libros.



Después de cuarenta años picando en la roca de la enseñanza –y es un modo de hablar– para descubrir el saber que se oculta en los alumnos; y después de haber dado y recibido tanto, comparto este libro que contiene mis reflexiones como profesor de instituto y de universidad sobre la importancia que debe tener la educación lectora en la formación integral del alumnado.

Mi propósito sigue siendo el mismo que impulsó mis primeros cursos en muchos centros de formación de profesores: ofrecer una metodología que mejore los niveles de comprensión lectora del alumnado.


PRELIMINAR


Se ofrece en este libro información para llevar a la práctica un Plan Individual de Lectura (PIL) en un aula en la que existen diversos niveles de competencia lectora y diferentes preferencias temáticas, circunstancias que aconsejan descartar propuestas homogéneas del acto de leer, es decir, que todos los alumnos lean el mismo libro. Al mismo tiempo, se reivindica la Literatura Juvenil (LJ) entendida como un subgénero imprescindible para el fomento de la lectura en la adolescencia. También se defiende una programación que garantice la lectura en el aula con el fin de consolidar el hábito lector. Para ello, se insiste en los beneficios formativos de aplicar el proyecto la Ruleta de Lectura como recurso metodológico esencial para mejorar las habilidades lingüísticas básicas (leer, escribir, hablar y escuchar). Aparte de proponer algunos libros fundamentales que los adolescentes deberían leer, se hace hincapié en que lo esencial es la metodología para llevar a cabo el fomento de la lectura. También se dan pautas con el fin de crear un Plan Global de Lectura (PGL) en un instituto de Secundaria. La disponibilidad de una Biblioteca de Aula, coordinada por el profesor responsable del proyecto, facilita el acceso a los libros y permite leer en clase. Se cierra el libro con una recopilación de textos sobre la importancia de leer, así como guías didácticas de lectura y un bibliografía esencial sobre este tema. 




ÍNDICE


Introducción | LEER PARA SEGUIR CRECIENDO |9

Capítulo 1 |DECÁLOGO PARA FORMAR LECTORES | 19

Capítulo 2 |¿CÓMO CREAR UN PLAN LECTOR? | 25

      1. Leer más para comprender mejor. | 26


2.  Ámbitos para la promoción de la lectura y análisis de las necesidades. | 28

2.1. Diagnóstico de la deficiente educación lectora en los IES. | 31

            2.2. Legislación sobre la lectura. | 35


3. Propuestas de intervención. | 39

3.1. Un Plan Global de Lectura (PGL). |39

3.2. Un Plan Individual de Lectura (PIL). | 49

3.3. La creación de un Biblioteca de Aula. | 54


3.4. Decálogo para promover la lectura  en “clasa”. | 57


Capítulo 3 | ¿QUÉ LEER? | 63

 

     1. Qué leer en Primaria. | 67


     2. Qué leer en Secundaria. Tres planes lectores. | 86

2.1. Plan lector basado en literatura juvenil. | 87

2.2. Plan lector basado en literatura clásica. | 88

2.3. Ruleta de la Lectura. | 92


    3. Literatura Juvenil. | 95

3.1. Intento de definición. | 96

3.2. Títulos para la Ruleta de la Lectura. | 102

3.3. Guías de lecturas por niveles. | 113


Capítulo 4 | PROGRAMAR LA LECTURA | 119


  1. Biografía lectora. | 124
  2. Diario de lecturas. | 125
  3. Trabajar el vocabulario. | 133
  4. De la lectura a la escritura. | 136
  5. Valoración del proyecto Lecturas al PIL PIL. |159
  6. Pruebas de nivel y seguimiento. | 161
  7. Programar la lectura y la escritura. | 191
  8. Cómo evaluar la lectura. | 199
  9. Modelos de guías de lectura. | 203


Capítulo 5 |  REFLEXIONAR SOBRE LA LECTURA | 227

     

      1. Leer en clase: una nueva asignatura. | 231


Capítulo 6 |  SÍNTESIS DEL PROYECTO | 247


Capítulo 7 | FUENTES DE INFORMACIÓN | 255


Capítulo 8 |  REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS | 265







OPINIONES…


Lo esencial es leer y escribir, cual quiera que sea el modo. Mientras que la persona conserve el disfrute placentero por la lectura y la escritura, cualesquiera que sean las circunstancias que la rodean, conservará a la vez lo mejor de su condición humana.

Mariano Baquero Goyanes


Sería más fructífero, desde la perspectiva de la edad del alumnado y de su formación en la materia de literatura, que un centro educativo sea, sobre todo, un taller de lectura. Pues solamente leyendo se aprende a escribir. 

José María Merino


La escuela –y vuelvo a Salinas—debe practicar ‘la enseñanza de la lectura como un centro de actividad total del espíritu, en cuya práctica se movilizan y adiestran las cualidades de la inteligencia, de la sensibilidad; se enseña a discernir los valores morales y estéticos; en resumen, se educa al niño por todos los lados’.

Víctor García de la Concha