martes, 5 de mayo de 2026

 





Tejoqui y Chavalicu, mi particular guiño juvenil al Quijote, 

sigue sus andanzas y llega a más institutos



Doy las gracias al profesorado y al alumnado del IES Vicente Verdú por acoger a mi Tejoqui y Chavalicu, una novela que me sigue dando grandes alegrías. Para mí es un gran orgullo comprobarlo en cada encuentro con los jóvenes lectores, a quienes animo a que sigan leyendo. Aprovecho también para recordarles algunas características de mi Tejoqui.

1º. Mantiene una estructura similar al Quijote.


2º. Incluye cartas y utiliza una tipología textual fundamentalmente dialogada.


3º. El protagonista es un joven cartero “contaminado” de lecturas de libros de historia, que da saltos en el tiempo cada vez que el nombre de una calle le sugiere algo que vale la pena compartir con Chavalicu. 


4º. Tejoqui comparte el entusiasmo permanente de nuestro admirado don Quijote.


5º. Está locamente enamorado de su particular Dulcinea, a quien nombra con el bello nombre de Palmira.


6º. Y, por último, tiene una pócima milagrosa que le repone cuando ha sufrido algún contratiempo, y que no es otra que la horchata, una bebida de incomparable sabor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario