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martes, 16 de julio de 2024

 






                   MOMENTOS ESTELARES DE LA HUMANIDAD,

                   Stefan Zweig



Disfruto mucho leyendo al escritor Stefan Zweig (Viena, 1881-Petrópolis, 1942). Da igual que sea un novela corta que una biografía o un ensayo, siempre siento la misma fascinación por un escritor que sabe acompañar al lector de manera inteligente, con un ritmo acompasado, carente de digresiones y de datos eruditos prescindibles. Dejamos atrás al polémico, prolífico y famoso escritor para centrarnos en esta obra que  bien puede servir como ejemplo de esa perfecta escritura que siempre creó.

En este ensayo se narran brevemente catorce momentos históricos que han sido determinantes en el devenir histórico de la humanidad. Mencionaré solamente aquellos episodios que, una vez leído el libro, siguen vívidamente en mí. En el primero, “Cicerón”, ensalza las virtudes de quien no solo ha sido considerado el mejor orador, sino el hombre que defendió la libertad y la república romana ante el huracán que supuso el dictador Julio César. Una serie de pormenores muy bien narrados permiten al lector conocer el trágico y honorable desenlace de Cicerón. Otro tanto sucede con “Huida a la inmortalidad”, donde asistimos a la emoción que debió de sentir Núñez de Balboa al convertirse en el primer hombre que vio el todavía innominado océano Pacífico. Asistimos al titánico esfuerzo de Friedrich Händel, después de una larga enfermedad, para componer “El Mesías”; y nos asombra la intensidad creativa que el propio compositor experimentó mientras alumbraba esa bella obra. En “La elegía de Marienbad” se cuenta la efervescencia sentimental que siente Goethe ante una bella joven, una convulsión afectiva que plasmará en su famosa elegía. “Momento heroico”se celebra la salvación casi fortuita de Dostoievski ante el pelotón de fusilamiento. En “Tren sellado” se aborda el regreso de Lenin para dirigir el inicio de la revolución bolchevique. Pero quizá sea “La huida hacia Dios” el capítulo que más me ha impactado. En él se reproduce una inconclusa obra de teatro que Tolstói escribió casi al final de su vida. En ella se narra la transformación espiritual del autor de Guerra y paz, una experiencia religiosa que le llevó a tomar una firme determinación: huir de todo, de su casa, huir hasta encontrar la muerte en un humilde camastro de la estación ferroviaria de Astápovo. Antes, en una conversación con Sofía, su esposa, afirmó: “Yo no conozco el odio, no quiero conocerlo, ni siquiera hacia quienes pecan contra nuestro pueblo. Porque quien obra el mal es más desgraciado en su espíritu que quien sufre el mal. Yo le compadezco, pero no le odio”. 

El lector interesado podrá descubrir otros episodios esenciales para comprender la deriva de los pueblos, es decir, esas pequeñas decisiones que nos alejaron de alcanzar un mundo cada vez más humanizado.



Título: Momentos estelares de la humanidad

Autor: Stefan Zweig

Editorial: Alianza Editorial, 2023

Páginas: 331

sábado, 18 de febrero de 2023

 

 

             MENDEL EL DE LOS LIBROS, Stefan Zweig

 

 


 

 

No cabe duda de que el escritor austríaco Stefan Zweig (Viena, 28 de noviembre de 1881-Petrópolis, 22 de febrero de 1942) está de moda. A ello ha contribuido no solo la magnífica puesta al día que la editorial Acantilado ha hecho de su prolífica producción, sino también el hecho de que este año han pasado a dominio público sus obras –acaban de publicarse sus Cuentos completos en Páginas de Espuma– y, sobre todo, la opinión general de que sus libros cobran actualidad en una Europa inmersa en no pocos conflictos.

A mi juicio, y después de haber leído algunas de sus novelas breves, es el estilo elegante y preciso el rasgo que más valoro. La obra que nos ocupa supone, en esencia, un homenaje a la importancia de los libros en la vida de un hombre peculiar. El personaje central y único es Jakob Mendel, un protagonista evocado por un narrador que recurre a él para que le consiga libros con los que llevar a cabo una investigación. El narrador reconoce que Jakob Mendel es un hombre singular, entre otras cosas porque aloja en su mente el mejor archivo libresco jamás visto.

Dejamos aparte los avatares que sufre el protagonista en un campo de concentración y aludimos a lo que, a mi juicio, reivindica el autor: “los libros sólo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido”.

         Conocido es que Stefan Zweig y su esposa se suicidaron el 22 de febrero de 1942 en Petrópolis. A este fatal desenlace llegaron tras huir de Europa por el avance feroz del nazismo. La voz desencantada del propio autor también subyace en las palabras del narrador de esta novela: “Pero poco a poco este mundo, desengañado por su propia demencia, sabe que de todas las atrocidades y abusos criminales de esta guerra ninguno ha sido más absurdo, más infundado y, por lo tanto, menos disculpable desde el punto de vista moral que la detención y confinamiento tras alambradas de espino de civiles desprevenidos, muy lejos ya de la edad reglamentaria para prestar servicio en el ejército, personas que durante muchos años habían vivido en un país extranjero como en una patria y que por creer en el derecho de hospitalidad, sagrado hasta para los tungusos y los araucanos, perdieron la oportunidad de escapar a tiempo… Un crimen contra la civilización cometido sin sentido alguno en Francia, en Alemania y en Inglaterra, en cada terruño de esta Europa nuestra que perdió por completo la razón”.

         Una novela menor, intensa, que rinde homenaje al sentido de los libros en la sociedad y, sobre todo, a la perseverancia libresca de un personaje singular, Jakob Mendel.

 

 


miércoles, 20 de abril de 2022

 

 

          VEINTICUATRO HORAS 

          EN LA VIDA DE UNA MUJER,  

          Stefan Zweig

 

      



 

Como me sucediera con  Isaac Bashevis Singer, reconozco que he sido un lector tardío de la obra de Stefan Zweig, un escritor de origen judío nacido en Viena en 1881, que decidió poner fin a su vida en Brasil en 1942. Autor de una prolífica obra en la que caben biografías, ensayos históricos y numerosas novelas, los libros de este escritor ofrecen, a mi juicio, una incuestionable maestría estilística y un atractivo que sería largo de explicar, pero que sin duda subyugan al lector. Veinticuatro horas en la vida de una mujer, una novelita de poco más de cien páginas (escrita en 1927 y publicada por Acantilado en 2001), plantea un dilema moral que sigue vigente: ¿puede una mujer dejarse llevar por la pasión para vivir una breve historia de amor sin temer los juicios de otras personas ni verse afectada por las opresivas convenciones sociales? La respuesta del escritor austríaco es que sí, a sabiendas de las ineludibles y onerosas consecuencias. Ubicada la acción en el opresivo período de entreguerras, esta novelita defiende la libertad de la mujer para vivir sus pasiones y trazar su propio destino.

         La obra de Stefan Zweig, publicada primorosamente por la editorial Acantilado, sigue teniendo, a mi modo de ver, gran atractivo. Durante mucho tiempo procrastiné el momento de leer sus libros, aun conociendo las habituales recomendaciones que leía sobre este escritor. Pero ha sido el discurso rítmico, limpio e inteligente lo que más me ha sorprendido de una novela que ahonda en la zozobra y el deseo de una mujer madura.

Leída de un tirón, el lector asiste en un hotel de Montecarlo a la huida de Madame Henriette con un joven desconocido. Al abandonar a su marido e hijos, conocemos las opiniones sobre esta afrenta por parte de dos matrimonios, el narrador y Mrs. C., una mujer de unos setenta años apacible y distinguida, cuyo pasado es un misterio que poco a poco se irá desvelando. El hecho de que el narrador muestre una actitud comprensiva ante la fuga de  Madame Henriette con un bello y elegante Adonis, mueve a Mrs. C. a proponer al narrador su deseo de confesarle su secreto, pues es consciente de que compartirlo será el único modo de aliviar su antiguo dolor. Y lo expresa así: “Ahora ya no me engaño: si aquel hombre me hubiera abrazado y me hubiese pedido que le siguiera hasta el fin del mundo, no habría vacilado en deshonrar mi nombre y el de mis hijos; hubiera partido con él, indiferente a todas mis amistades y a todas las convenciones sociales…; hubiera partido con él, como acaba de hacerlo Madamme Henriette con el joven francés a quien, el día antes, no conocía aún…, y no hubiera preguntado hacia dónde ni por cuánto tiempo, ni hubiera dirigido una sola mirada hacia mi pasada existencia…; y mi fortuna, mi honor, mi reputación, todo lo hubiera sacrificado por aquel hombre”.

         Lo sustantivo de esta obra radica no tanto en el valor de la mínima anécdota (cómo dominar las pasiones ante el inexorable paso del tiempo, la inevitable atracción del amor o la destrucción que procura la ludopatía en uno de los personajes principales, por citar algunos temas) como en la manera en que se organiza la novela con un ritmo constante, sostenido por una prosa eficaz que va analizando, con gran sensibilidad, la psicología de los personajes, fundamentalmente femeninos.

 

 

Editorial Acantilado

Título: Veinticuatro horas en la vida de una mujer

Autor: Stefan Zweig

Primera edición: 2001