AZALEAS, Julián Montesinos
Todos los viernes cuidas tus macetas.
Todos los días con amor las miras.
Ignoras que al regarlas con cariño
llenas de claridad mi vida entera.
Desconoces también que, si las rozas,
me abrazas con tus manos delicadas.
Disfrutas observando cómo crecen
junto a la pared limpia del balcón
los pequeños jazmines blanquecinos.
Mientras las ramas trepan armoniosas,
contemplas cómo brota cada tallo
que se atreve a asomar su fino tronco
en el perfecto círculo del tiesto.
Cuando cuidas de tus pocas macetas
con el rostro encendido de alegría,
inundas de esperanza, sin saberlo,
los íntimos momentos de mi vida.
Mirarte dedicada a tus afanes
–las manos en las flores y la tierra–,
es el abono cierto de mis días.
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