UN ESTALLIDO
(Antología de la poesía española 2000-2025),
Raúl Molina Gil y Álvaro López Fernández
Mi curiosidad por conocer la nueva poesía y mi afición a coleccionar antologías poéticas me han llevado a dedicar unas horas a este libro que la editorial Cátedra, con extrema generosidad, intenta colocar en la futura historia de la literatura con la intención de explicar este presente tan diverso. Y quizá se hable de este florilegio no tanto por la calidad que atesoran sus poemas –una cartografía poética inabarcable por la pluralidad de tendencias–, sino por su condición de libro generacional.
Uno desearía, a pesar del abismo vital que existe entre los poetas antologados en Estallido y quien esto escribe, encontrar voces que conmuevan, pero mayormente encuentra ecos.
En las páginas de la introducción advierto ya una jerga interpretativa que dista mucho de otros estudios preliminares que con palabras más o menos sencillas han explicado las peculiaridades temáticas y formales de muchos poetas que forman parte del catálogo de esta colección. Y, sin embargo, los especialistas en poesía contemporánea que acometen la ardua labor de poner orden a tanta variedad, son también los que muestran una exégesis algo abstrusa. Hacer crítica poética se asemeja cada vez más a elaborar un discurso “alternativo-opinativo”, sustentado en conceptos filosóficos de toda índole. Dejando al margen cierta oscuridad del texto, la labor de los antólogos es encomiable, pues logran trazar un discurso con abundante bibliografía. Sin embargo, no sé si yerro al afirmar que sus comentarios van dirigidos principalmente a especialistas. Espiguemos varios ejemplos, sin pretender discutir el mérito que subyace en dicha introducción:
-Conjuros y cantos (2016), de Sara Torres, sobre las ritualidades del deseo lésbico y su genealogía literaria e incidencia discursiva; Luciérnaga (2017), de Alba Ceres, que tematizaba la pérdida entre la suspensión lingüística; o afasias (2019), de Lucía Boscà, que incidía en la (im)posibilidad de decir de la palabra-cuerpo a través de su tensión, negación e inspección de alternativas comunicativas (p. 34).
-Por más que el escenario poético todavía arrendara oscuras dinámicas de (i)legitimación o (in)visibilización de propuestas, la creación de estos espacios de acogida y reunión de voces entonces alternativas (…) aseguró el funcionamiento no conflictivo de este sistema binario, repleto de cruces y convivencias, tanto esos espacios literarios, digitales o vivenciales como performativos (p. 38).
-Priorizan, así, la sensación fragmentaria sobre la imagen, potenciando los espacios de indeterminación y de vacío a partir de un ejercicio de suspensión (p. 53).
-La obra poética de María Salgado potencia las capacidades disidentes del lenguaje. Esto es, lo expande, lo disloca y lo separa de sus contextos cotidianos para rastrear sus fallas y contradicciones, aquellas que el propio relato dominante ha ocultado. Su poética lenguajeadora (sic), en ocasiones logofágica, y siempre mordaz, desborda la gramática en busca de una comunicación antihegemónica (p. 117).
Después de la densidad argumental de la introducción, me adentro en la lectura de los poemas, y compruebo que, más que enriquecimiento, siento una cierta incomodidad, porque el verdadero “estallido poético” no deslumbra sino, más bien, me llena el corazón de versos fríos. A pesar de ello, persevero por varios motivos: por mi deseo de conocer la poesía de jóvenes poetas premiados; por leer poemas nuevos que me han resultado intransitivos por su escasa emotividad (aunque hay poetas que sí me interpelan, como Ben Clark, Elena Medel, Martha Asunción Mateo, Javier Vicedo Alós, Juan Gallego Benot y Rosa Berbel, y algún otro u otra); por reafirmarme en la idea de que el “vanguardismo” formal y temático es una propuesta que dificulta la comunicación con el lector; y por leer para cerciorarme de que me alejo de un presente en el que también existen libros de poemas –como el que me ocupa– que contienen escasa poesía. Invito al curioso lector a que lea esta antología y extraiga sus propias conclusiones, porque tal vez yo pudiera estar equivocado.
Título: Un estallido. Antología de la poesía española 2000-2025
Edición a cargo de Raúl Molina Gil y Álvaro López Fernández
Editorial: Cátedra. Letras Hispánicas.
Páginas: 454
Año: 2026

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