MÍSTER ÁNGEL DEL RÍO,
Enrique Andrés Ruiz
La portada de esta obra pudiera llevar a confusión, pues, a mi juicio, en el libro que nos ocupa no se trata tanto de ensalzar la influencia de Federico García Lorca en la vida de Ángel del Río como de sugerir la relevancia de este catedrático de Lengua y Literatura Española de la Universidad de Columbia, en Nueva York, desde los años 30 del siglo pasado hasta la fecha de su muerte en 1962.
Míster Ángel del Río no es solo una novela, ni un ensayo académico al uso, ni una biografía pormenorizada, y sin embargo lo es todo a la vez, porque reúne rasgos de cada una de las tipologías textuales que acabamos de mencionar. De la novela –ese cajón de sastre donde cabe todo– solo tiene el empeño de recrear la esplendorosa atmósfera del hispanismo en Estados Unidos (1922-1960), y lo lleva a cabo con un cuidado estilo literario; del ensayo posee los datos que muestran la magnitud del empeño de muchos intelectuales desarraigados a causa del exilio por difundir la cultura española; y en cuanto a la biografía, no alcanza a trazar un completo retrato del protagonista, cuya figura se diluye en un conjunto con demasiados personajes reales. En cualquier caso, el libro acaba siendo un sentido homenaje a Ángel del Río (Soria, 1901-Nueva York, 1962), un catedrático de Literatura que desarrolló una importante labor académica y tal vez “política” en Estados Unidos y en Puerto Rico.
Del narrador-autor de Míster Ángel del Río sabemos al final del libro que es un familiar lejano del protagonista. La misión de rehabilitar el legado de Ángel del Río mueve las páginas de esta obra, que acaba siendo una argamasa de personas relevantes con las que mantuvo relación. Fue alumno de Antonio Machado; acogió y ayudó a Federico García Lorca durante su estancia en Nueva York, de quien dijo que era “un instinto, un puro instinto que no ha roto su cordón umbilical con la tierra ni con la infancia”; fue la mano derecha de Federico de Onís –el profesor más influyente del hispanismo norteamericano–; asistió a la representación de obras teatrales de Pedro Salinas; apoyó humana y económicamente a Bernabé Herrero –un poeta olvidado y amigo de juventud, cuya obra publicó la editorial Comares–; fue amigo del escritor y pintor Luis Quintanilla; mantuvo vínculos con Fernando de los Ríos, con su profesor Ramón Menéndez Pidal, con el fonetista Tomás Navarro Tomás, con el librero León Sánchez Cuesta y con el poeta León Felipe, entre otros intelectuales norteamericanos e hispanoamericanos.
Desempeñó un papel importante en la Spanish School de Middlebury, en Vermont, cerca de Canadá, por donde pasaron muchos estudiantes y profesores. Sus cursos se parecían a los que Pedro Salinas –el verdadero impulsor de ese proyecto norteamericano– había iniciado en la Universidad Menéndez Pelayo, de Santander. Del conocido poeta dice: “Pedro Salinas había muerto en 1951. Su último verano lo pasó convaleciente en Middlebury, ataviado con una gruesa chaqueta de pana a pesar del calor de julio”.
Uno de los aspectos que llama la atención es la alusión reiterada a las dudas del autor para elaborar su libro, debido fundamentalmente a la escasez de información que existe sobre la figura de Ángel del Río, un profesor muy cercano, de quien se sugiere cierta vinculación con movimientos socialistas internacionales.
Se trata de un libro bien escrito, pero que en algunos momentos resulta digresivo, hasta el punto de que muchos personajes secundarios tienen un desarrollo demasiado extenso, que nos aleja, a mi entender, de ahondar en la figura de Ángel del Río. En palabras de Enrique Andrés Ruiz, al final de la obra su protagonista reflexiona acerca de si valió la pena una vida entregada al estudio y a la literatura:
“El mundo y la vida no iban a detenerse en la veneración de lo que él mismo y sus amigos habían considerado siempre inviolable e imperecedero (…). Era la ley de la vida (…). Creer lo contrario era condenarse a una devastadora melancolía. Había dedicado a las letras su vida entera, su trabajo, en la presunción inconfesable de que en ellas quedaba legitimada una excelencia espiritual por encima del magma de una humanidad sin relieve, sin belleza y sin verdad. Ahora la vida inmediata lo había hecho despertar del sueño” (p. 312).
Título: Míster Ángel del Río
Autor: Enrique Andrés Ruiz.
Editorial: Periférica.
Páginas: 336
Año: 2026

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