domingo, 26 de mayo de 2019






PAN’S LABYRINTH, Javier Navarrete





LA BUENA COMPAÑÍA,
Bárbara Jacobs


Hace años (diciembre de 1994) leí un libro de esta autora, Vida con mi amigo, en el que recreaba la inevitable relación que se establece entre vida y literatura, o mejor, entre la “vida cotidiana” y la “vida literaria”. Hojeo de nuevo el libro y me sorprenden las numerosas anotaciones, la relación exacta de los autores citados que copié en una de las guardas del libro, así como las cuantiosas páginas subrayadas. La lectura de aquel libro me llevó a comprar este liviano libro que voy a comentarles. Si Vida con mi amigo me gustó mucho (“Toda literatura es un viaje, aun si no trata de viajes. Una de las primeras cartas de Séneca a Lucilio ha sido titulada De los viajes y de las lecturas, y en ella Séneca recomienda viajar poco y leer a pocos autores. Viajar mucho, dice, es índice de una mente inquieta, y leer a muchos autores, lo es de una mente dispersa”), les decía que si la anterior obra de Bárbara Jacobs me pareció estupenda, La buena compañía se me antoja la biografía lectora de una escritora cuyo eje de interés es la imbricación entre vida y literatura, o mejor, qué libros merecen ser leídos, según el gusto y la experiencia lectora de Bárbara Jacobs.
       Sorprende el modo en que Bárbara Jacobs ha interiorizado cada una de las lecturas que menciona. Estamos sin duda ante una lectora atenta, alguien que podría ufanarse –como ya hiciera J. L. Borges– más de los libros leídos que de los escritos. Y, sin embargo, es la misma pretensión de abarcarlo todo y todos los géneros y subgéneros lo que lastra un libro, que, por otra parte, se lee con mucho agrado. Guiados por su gusto, la autora hace un breve comentario de las lecturas que la han acompañado durante toda su vida. Su proceder lo confiesa ella misma en las página liminares: cogió los libros de su biblioteca que pretendía compartir y los fue poniendo por géneros encima de una amplia mesa. Esos rimeros fueron el punto de partida organizativo de una exégesis personal, que servirá de ayuda a muchos lectores, pero que tal vez decepcione a quienes echen de menos no solo algún título sino mayor profundidad exegética u otras posibles agrupaciones, porque la literatura es en esencia una infinita intertextualidad que permite hilvanar un libro con otro de múltiples e insospechadas formas.
       Bárbara Jacobs demuestra una visión personalísima de lo leído y se arriesga a deslizar opiniones ponderadas. Recuerdo una boutade que hace años escuché de sus labios. Refiriéndose a quien fue su compañero de vida, Augusto Monterroso, decía que tantos libros le dejó el escritor hondureño que él no tuvo otra opción que irse a vivir con ella para estar cerca de sus dos amores. La autora demuestra una querencia incondicional por los libros y se refiere a los textos fundamentales que la han acompañado. Y los hay de todos los géneros: poesía, aforismos, cuentos, novelas, teatro, diarios, ensayo literario, género epistolar, viajes, biografía, memorias, crítica, testimonios, narrativa de intriga (ella prefiere hablar de “narrativa de violencia”), cómics y tebeos (ella habla de “imagenistas”), etc.
       Un lector primerizo haría bien en anotar títulos para iniciar su itinerario lector, pero ha de saber que esa ruta libresca será poco útil, porque la vida, como los libros, traza sus propias sendas, con atajos y meandros inesperados. Para un lector avezado leer este libro quizá sea echar una nueva capa de asfalto para su memoria maltrecha, una lectura que tal vez consiga restaurar algún socavón hecho de olvido y desmemoria, aunque a veces pienso que es mejor seguir viajando con los baches de la ignorancia.

Adenda. Tenía el famoso crítico de ponderado juicio, Ricardo Senabre, la costumbre de acabar sus reseñas con una relación de los usos incorrectos que había hallado en el libro leído. No es esta mi pretensión, entre otras cosas, porque no entiendo así lo que debe ser una invitación a la lectura y porque el libro del que hablo es en todo punto correcto, pero sí convendría revisar algunos párrafos extremadamente largos y de contenido cuanto menos abstruso (pp. 31, 147).





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