sábado, 24 de febrero de 2018





 
UN MONSTRUO VIENE A VERME,
Fernando Velázquez



martes, 20 de febrero de 2018








CAJA OSCURA, José Luis Vidal Carreras

Este nuevo libro de poemas de José Luis Vidal ha recibido el XXXI Premio Internacional de Poesía Antonio Oliver Belmás. Con esta distinción los miembros del jurado han sabido valorar una poesía singularísima, tanto porque refleja un mundo íntimo y un profundo amor a la naturaleza, como por ser un ejemplo de poesía acendrada que busca el exacto decir con unos pocos versos.
      Igual que un sonido ocupa un espacio mínimo en un gran escenario, o como un matiz de color posee capacidad sugeridora en un lienzo amplio, así los poemas de José Luis Vidal se adelgazan y reducen el número de versos y su cómputo silábico. Pero, en estos versos breves que reclaman la relectura gustosa, la palabra no pierde su poder revelador, la palabra es esencialidad, es una caja oscura que contiene el misterio de la vida.

      Naturaleza y vida, juntamente:

VIVIR
Vivir, qué dulce
ahora que en los chopos
pasa el aire entre sus ramas
libremente entregándose a mi boca…

que en mi aliento, sólo espacio,
nadie respira…,

olvidado de todo,
absurdamente vivo.

BALCÓN
La luz, el aire, el agua…
son las razones
de ser pájaro.

      La emoción y el misterio del poema en:

POESÍA
Tomé
sinceramente
una hoja
por un árbol,

una ola,
por el mar;

este paso,
por un camino.



      Y el dulce veneno del amor y la vida en:

EN EL AMOR
En el amor
todo es aguja dulce.


ESTAR AL SOL
Vivir
es este inmenso estar al sol,
lleno de sombra.

      El poemario, pensado como unidad temática, se abre y se cierra con dos poemas que son un diálogo entre el padre y el hijo, entre el origen y el fin de la existencia, dos poemas hondos y hermosos que el lector haría bien en leer: “El dolor es un niño” y “El hilo de oro”.

miércoles, 7 de febrero de 2018







THE TEARJERKER RETURNS,
Chilly Gonzales & Jarvis Cocker



miércoles, 31 de enero de 2018








LIBRO DE LAS HISTORIAS PERDIDAS DE BAMBERT,  
Reinhart Jung

Bambert es un hombre bajito, que padece un raquitismo incurable. Vive solo y acostumbra a no salir de casa. Posee una vasta cultura, ha leído los libros de su mediana biblioteca, no le interesan la televisión ni la velocidad del mundo actual. Se siente escritor. Cuando tiene casi acabado su libro de cuentos, titulado Libro de los deseos, una noche, mientras mira la luna desde la ventana de su desván, toma una decisión: arrancará los cuentos y los enviará a lugares desconocidos. Para llevar a cabo su idea, pide al tendero Blümcke, que trabaja en la planta baja del edificio donde vive Bambert, que le consiga once globos chinos de aire caliente. La relación de amistad entre Bambert y Blümcke, a quien cobra un alquiler ínfimo, es entrañable. En una ocasión el tendero se pregunta: “¿Cómo es posible que un espíritu tan grande esté encerrado en un cuerpo tan pequeño?”.
      Bambert ha organizado un plan: introduce los cuentos en los sobres, los ata al globo de papel y los lanza al cielo una madrugada tranquila. Sólo queda esperar a que lleguen a algún lugar incierto, desear que no queden atrapados en los árboles o destruidos por la lluvia o el viento, sin que algún destinatario anónimo encuentre el cuento, lo lea y lo devuelva. Pasan los días y Bambert se siente desolado porque no ha recibido ningún cuento. Pero cuando la esperanza de recibir de nuevo sus cuentos ha desaparecido, el tendero Blümcke le puso en el montacargas un sobre con el cuento titulado “El ojo en el mar”. Procede de Irlanda. Bambert se sintió inmensamente feliz, cambió el nombre de los personajes e hizo otras pequeñas modificaciones. Su Libro de los deseos se fue convirtiendo en el Libro de los relatos perdidos. Y esta bella imagen de los cuentos volando en globos de papel es de tal delicadeza que atrapa de inmediato al lector, quien se deja llevar por estos relatos viajeros.
      Luego irán llegando otros cuentos. Así, en “El ojo en el mar”, se narra el rescate que unos niños hicieron de una joven ballena varada y cómo muchos años después la ballena regresa para agradecérselo al niño protagonista del relato. El segundo cuento que regresa a casa del escritor lo ha enviado María González Oliva, que vive en Córdoba, y Bambert decide titularlo “La princesa de Córdoba”. En él, una bella princesa cordobesa aceptará como esposo a quien le garantice que ella tendrá para siempre “la llave de la verdad”. Y fueron llegando a su palacio varios pretendientes. Un italiano le obsequió el vino de Valpolicelli porque según él es cierto el proverbio latino de que “ in vino veritas”, pero inmediatamente fue rechazado. Al poco se presentó el heredero del reino de Bután y mostró un cofre lleno de oro, pero la princesa aseguró que la verdad no se halla en los bienes materiales. Después, Polícrates trajo el miedo en forma de serpientes porque creía que atemorizando a los súbditos estos siempre dirían la verdad. La bella princesa solo creía en la fuerza del amor y de la libertad y decidió ser felizmente soltera. Y esta alta capacidad fabuladora está presente en con otros cuentos que contienen temáticas y aspectos inesperados para el destinatario natural de esta colección, que son los jóvenes. En “La luz errante” narra la liberación de unos escritores que viven en una mazmorra debajo del Kremlin. Bambert tiene el poder de liberar con su cuento a esos escritores cuando inventa la historia de un niño que aparece en el calabozo cada vez que un rayo de sol se cuela por una especie de claraboya y se detiene en el suelo. ¿Qué hace allí un niño recluido? Con su escritura infantil alimenta la ilusión de los presos por alcanzar la libertad: “Todos huiremos en este rayo de sol. Nos iluminará y nos guiará. Nos subirá a una isla de luz y nos sacará de esta prisión. La luz nos mostrará el camino de la libertad. Todos los presos escaparán del poder del calabozo en este rayo de sol”. Luego, se narran hechos delicados, sutiles, asombrosos como en “El pañuelo de seda”. Baste aludir a la reflexión sobre la necesidad de admirar la belleza como un motivo de alegría, pues de lo contrario las desgracias brotan y rompen el gozo de vivir, tal y como sucede en “Una belleza congelada”. En “El Gabinete de las Figuras de Cera” se narran los estrechos límites entre la realidad y la ficción en un cuento que es un ejemplo de relato de misterio. “En el insólito juego” un niño sale del refugio en la ciudad sitiada de Sarajevo y pinta en la arena de una plaza dibujos con los que pretende acabar con la guerra: lo que pinta sucede y por eso cree el niño que su arte puede contribuir a cambiar la triste realidad en que vive. En “Las muñecas escapan a París” una niña que pasea por la playa descubre entre la arena muchas muñecas desmembradas y desnudas. Las limpia, las monta de nuevo y se las lleva a París para que vivan de nuevo. Los desechos que el mar expulsa a la orilla alimentan la felicidad de la protagonista. Al final llega el último cuento, unos pocos folios en blanco, en los que el tendero escribe un texto para Bambert, un homenaje a la amistad, que se convierte en una metáfora de la vida que pende de un hilo. Estos cuentos “ejemplares”, que por otra parte poseen un alto contenido ético, reivindican el valor intrínseco de los comportamientos humanos para transformar las injusticias.
      La figura de Bambert es la de un humanista que ama la literatura. Bambert siente que el poder transformador de las palabras le permite vivir y sentir experiencias que de otro modo jamás alcanzaría. Un libro que he descubierto por azar y que me ha permitido conocer algunos pormenores biográficos de su autor, Reinhart Jung (1949-1999), un escritor alemán fallecido prematuramente. Diría, como conclusión, que se trata de un libro muy bien editado y con un mensaje esperanzador: “El Libro de las historias perdidas de Bambert encierra una honda y sugerente convicción sobre el poder del arte y de la literatura para cambiar el mundo en que vivimos”. Una delicia de libro, apto para todo tipo de lectores.

martes, 16 de enero de 2018






EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS,
Naguib Mahfuz

Escojo del rimero de libros pendientes de lectura uno del escritor árabe Naguib Magfuz. En concreto, empiezo a leer Palacio del deseo, un parte de la Trilogía de El Cairo junto con Entre dos palacios y La azucarera, y advierto de inmediato que el libro que sintetiza mejor el mundo novelístico de Naguib Magfuz (El Cairo, 1911-2006) no es otro que El callejón de los milagros, una novela que en el fondo es una recreación de El Cairo, pues en el callejón de Midaq pululan personajes con sus deseos y ambiciones, un microcosmos que el autor utiliza de manera recurrente, si dejamos al margen otras novelas en las que recreó el mundo faraónico.
      Abandono Palacio del deseo y comienzo a releer El callejón de los milagros. Todos sus personajes están perfectamente trazados con una técnica que recuerda a los grandes novelistas decimonónicos: actúan, se expresan y también son definidos, por lo que la información que tenemos de ellos es muy completa. En todos sus personajes late una vida, pero una vida de ficción muy creíble, con no pocos rasgos costumbristas. Así, el doctor Bushi, quien se dedica junto con Zaita a quitar las dentaduras de los muertos en el cementerio, dice del sabio y bondadoso Husaini: “Si enfermáis, id a curaros con el señor Husaini. Si os desesperáis, contemplad la luz de su frente y recobraréis la esperanza. Si os apesadumbráis, escuchad sus palabras y no tardaréis en recobrar la alegría”. Mientras que el narrador omnisciente se refiere también a Husaini del siguiente modo: “Todo él se había transformado en amor total, en deseo absoluto del bien, en paciencia”. La dimensión filosófica de la novela se mantiene gracias a las reiteradas reflexiones de Husaini: “¿Cómo podemos aburrirnos con el azul del cielo, la hierba verde, las flores perfumadas, con la maravillosa capacidad de amar que tiene el corazón y ante la infinita fuerza del espíritu para creer? ¿Cómo es posible aburrirse en un mundo en que están los seres que amamos, que admiramos, que nos aman y que nos admiran?”. El deseo que es difícilmente dominable lleva a muchos personajes a la perdición, pues el anhelo de felicidad pocas veces se cumple. Así, la pasión que el futuro soldado Abbas siente por Hamida  –objeto de deseo de muchos de los hombres del Callejón– se manifiesta con estas palabras: “Yo te amo. Te amo desde hace mucho tiempo. Te amo más que tu madre. Te lo juro por mi fe en al-Husain, en su antepasado y en su Señor”. A lo que el narrador apostilla: “Hamida experimentó un intenso placer al oír estas palabras y se sintió embargada por un sentimiento de orgullo que se avenía perfectamente con su natural caprichoso y su gusto por el poder y el dominio. En ella se constató el hecho de que las palabras de amor son siempre agradables a los oídos, independientemente de lo que sienta el corazón. Son como un bálsamo para las almas cerradas”.
      La destreza de Naguib Mahfuz para indagar en los deseos y explicar los sentimientos es máxima. Diría que su estilo recuerda en este sentido a la gran novela francesa del siglo XIX. Por esta y otras muchas cualidades en 1988 recibió el Premio Nobel de Literatura. Releo este libro extraordinario, y veo la fecha en que lo compré: 25 de julio de 1989, Casa del Libro de Madrid, regalo de Mamá. Andaba yo todavía vinculado intelectualmente con el mundo árabe. ¡Cuántos recuerdos han brotado al escoger esta novela por azar del rimero de libros que crece y crece junto a mi mesa!

jueves, 4 de enero de 2018








NUESTRA HISTORIA, Pedro Ugarte


Había leído algunos cuentos de Pedro Ugarte (Bilbao, 1963) en varias antologías y también su novela de sugerente título, Los cuerpos de las nadadoras (finalista del Premio Herralde 1996). Guardaba su nombre en la memoria, como ejemplo de autor que aborda con un realismo directo y despojado de florituras estilísticas el sentido del hombre aquí y ahora. La concesión del Premio Setenil 2017 a su último libro de cuentos, Nuestra historia, me predispuso a leerlo. Y el resultado no es otro que el placer de haber disfrutado con algunos cuentos extraordinarios,  escritos todos ellos con sencilla elegancia.
      “Días de mala suerte” aborda los estragos que la crisis económica reciente ocasiona en una familia con deseos de poseer bienes inmobiliarios para así formar parte de un estatus que acarrea no pocas exigencias, anhelos que inevitablemente provocan el deterioro de las relaciones familiares. Es un descenso a los infiernos de un personaje que al final, unido a su mujer en el intento de renunciar a todo para salvarse y salvar a sus seres queridos, descubre qué es lo importante en la vida: “Con la primavera volvió el buen tiempo y debíamos saludar a la vida, saludarla de algún modo, pues aún pertenecíamos a ella. Sin coche, acudíamos andando a los parque cercanos, donde Adela jugaba a la cuerda o Luis empezaba a quedar con sus amigos. A veces llevábamos la merienda, extendíamos sobre la hierba un mantel floreado y comíamos los cuatro juntos. Ahora, paseando por los parques,  Blanca y yo nos dábamos la mano, mientras los niños corrían delante de nosotros. Al final de la primavera, hicimos el amor” (p. 20). El mensaje vendría a ser algo moralista, pero es válido: de la adversidad, a través de la renuncia de lo superfluo, se alcanza de nuevo la felicidad.
     En ocasiones (“Vida de mi padre”) Pedro Ugarte ofrece la caligrafía inestable de un adolescente que se niega a reconocer la enfermedad de su padre, al principio la ignora, pues solo tiene la imagen de su progenitor haciendo crucigramas, y el joven es incapaz de aceptarlo porque los padres de sus amigos tienen buenos trabajos. La madre sentencia: “Tu padre te quiere, nos quiere mucho, y es una magnífica persona. Ojalá hubiera más gente como él” (p. 39).
      En “La muerte del servicio” plantea el reencuentro de un grupo de amigos un fin de semana en una casa junto a un embarcadero. En este marco se desliza la nostálgica experiencia de comprobar cómo ha transcurrido el tiempo y cómo le ha ido la vida a cada uno de los amigos: “Al principio, aprender cosas se convierte en una experiencia embriagadora. Uno accede a pliegues desconocidos de la vida e interpreta su propia juventud como una forma de poder (…). Ahora no estaba seguro de sentirme en paz. No estaba seguro de si lo que había ocurrido en todos estos años era lo correcto” (p. 53).
      En “Enanos en el jardín” aborda que la felicidad está siempre amenazada. Un matrimonio dormita en la rutina y en el paulatino deterioro que lleva a la mutua ignorancia. Confían en que un viaje pueda ser el revulsivo que les dé nuevo aliento para continuar, pero al final descubren también la amenaza de la infidelidad. En fin, un cuento con final sorpresivo, que deja en el aire la idea de la  imposibilidad del paraíso.
     “Mi amigo Böhm-Bawerk” es un cuento largo en el se plantea la coincidencia de dos hombres solitarios en un bar. Uno, un rico industrial que pertenece a una trasnochada aristocracia, y otro, un hombre de mediana edad que trabaja en una agencia de viajes y acude cada tarde al bar de Lorenzo.  Es una reflexión sobre cómo el azar vincula a seres distantes en relaciones imposibles.
      Concluida la lectura de este libro, siente el lector que el autor lo ha guiado por unas experiencias con las que es fácil identificarse, y además lo ha hecho con excelencia estilística, como si el lector viajara tirado por un husky siberiano, siempre conducidos por la fluidez, la sencillez y la sabiduría narrativas de un tal Pedro Ugarte. Recuerden el nombre y el título.



martes, 2 de enero de 2018





CAZADOR DE CLARIDADES

La poesía excede los estrechos límites de un poema y se muestra en muchas otras formas de expresión: en la música, en la publicidad, en un paisaje, en un rostro bello, en el color de un lienzo, en un abeto con nieve… Por eso, el poeta ha de estar atento y ser algo así como un cazador de claridades, de sentimientos, de metáforas capaces de expresar con la palabra esa brizna de belleza y verdad que nos hace la vida más hermosa y humana.

Julián Montesinos